jueves, 15 de enero de 2009

Pobre Aznar, no tiene medallita

En su despedida, Bush, el señor de la guerra de Iraq, ha repartido medallitas de la libertad a sus amigos. A sus verdaderos amigos: Toñín Blair, el australiano Howard y Álvaro Uribe, de Colombia. A ellos les concede Bush, el monstruo de las galletitas que atragantan, sus premios de despdida. ¿Y a nuestro Ansar? ¿Y al profesor de Georgetown que tanto hizo por él? Pobre Jose.
Bush debe tener un problema de memoria cuando se olvida de su fiel escudero, de su cabo de la remonta, y no le da una medallita de la libertad. ¿Se la merece nuestro Jose? ¿Se la merece?
Yo creo que sí, que Bush es un ingrato, que Bush se olvida de los servicios prestados por Aznar, y esa ingratitud dará lugar sin duda, a reeditar las canciones de Pimpinela. Ahora, cuando el azar les haga coincidir, se subirán a los escenarios y se cantarán como Pimpinela. O mejor, para dar gusto a Jose Mari, parecerán Juanito Valderrama y Dolores Abril (dejo a la libre elección cuál de los dos será Valderrama, aunque por tamaño, le tocará a Jose).
Sin embargo, Bush no se ha olvidado de Aznar. Según fuentes confidenciales de toda solvencia, la comunicación de la Casa Blanca para conceder la medallita de libertad de Bush llegó a la sede de FAES y el topo que ha conseguido colar allí Mariano se puso enseguida a localizar al jefe interino del PP que, con la ayuda de Moragas y Thais Villas de tapadera para no llamar la atención, consiguieron llegar a la Casa Blanca y convencer a Jorgito de que anulara la medalla para Jose.
La pujante presencia internacional de Mariano, los buenos oficios de Moragas y la maniobra de distracción de Thais Villas, han conseguido que Bush, finalmente, olvide a Aznar.
Sí parece que tiene previsto resarcirle invitándole a su rancho de Crawford para que se pueda hacer otra foto con la melena al viento y la botas de cowboy en la mesa. Eso, para Aznar, para el soldado de la remonta de Bush, ya será un gran premio.
Vale.

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