domingo, 21 de noviembre de 2010

Expertos, información y opinión

Días atrás, la ministra Sinde, equivocadamente, dijo que sobre el asunto del Sáhara no opinaran quienes no son expertos. Se refería a unas declaraciones de Javier Bardem, quien se manifestó acompañado del defensor del derecho a la libertad de información González Pons. La ministra se equivocó. Cualquier ciudadano tiene derecho a opinar, a expresar su opinión.
Lo que no puede ni debe permitirse es que las informaciones, lo que es información pura y dura, la transmitan quienes no conocen los asuntos o quienes, de modo inmisericorde son intoxicados por quienes, conociéndolos, venden “informaciones” pestilentes.
Esto ha sucedido estos días en Cáceres con un asunto del ámbito de la Defensa, en concreto, sobre un asunto del Ejército. Los periodistas locales bastante tienen con saberse los pasillos del Ayuntamiento, o con saber dónde toman café algunos concejales, los que de verdad manejan los asuntos. O con acceder a las ruedas de prensa en las que les venden el material que a cada grupo político le interesa. Con ese material, componen sus informaciones, que, al tratarse por lo general de asuntos de poca importancia (lo más que dan es para algún comentario digital vomitivo), no tienen repercusión ni se aprecia la poca calidad de la información.
Esos periodistas locales, cuando se encuentran con asuntos complejos, con temas que no son del común diario ni, mucho menos del común conocimiento, se ven envueltos en trampas que son clamorosas. Así, en un comunicado de ¿prensa? reciben la “información” de que Cáceres va a contar con una Academia General de Tropa, una de las dos que habrá en España. Y los periodistas, ignaros del material averiado que les venden, lo publican. La responsabilidad de la avería queda, por tanto, en el hato del periodista y no en el hatillo de quien se la vende.
Estos asuntos militares van más allá de las batallitas de la mili, en los casos de periodistas que “se hicieron hombres” marcando el caqui. Cuando la información le toca a una periodista, o a un periodista que “cumplió con ¡España!” porque se hizo objetor, la cosa empeora.
Las “informaciones” publicadas en el día de hoy en los dos periódicos regionales de Extremadura son noticias averiadas en el origen, y su avería no debe quedar en el debe de los periodistas que las publican, sino en el “matón del word” que se las envió.
Vale.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Los que hacemos periodismo local mereceríamos un mínimo de respeto. Pero especialmente de quien se atreve, desde el más absoluto desconocimiento sobre nuestra profesión, a minusvalorar la labor que desempeñamos. Hablar por hablar es muy fácil. Y gratis. Debería adquirir un poco de modestia y humildad...

Chely dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.