domingo, 5 de diciembre de 2010

El nuevo dogma: Wikileaks

Parece que Wikileaks está convirtiéndose en un nuevo dogma sin que se analicen algunas cuestiones.
Por ejemplo, ¿por qué un embajador se interesa porque un país amigo, aliado o socio, adjudique un contrato a una empresa del país que representa? Muy sencillo, si no lo hiciera, estaría haciendo dejación de sus obligaciones. Un embajador no representa al gobierno, representa al país, ni siquiera al estado. Los embajadores que nombra el gobierno lo son para ejercer sus funciones en representación del Reino de España. Lo grave sería que el interés del embajador correspondiente se tradujera en una lesión de los derechos del país en que reside.
Abengoa, ACS, Acciona... están pugnando en los EE.UU. Por la adjudicación de diversos contratos, como energías alternativas, alta velocidad ferroviaria. ¿Qué debe hacer el embajador? Según los dogmáticos, seguidores y fieles de Wikileaks, nada. Ni interesarse por los intereses de las empresas españolas ni informar al gobierno.
Cuando el embajador Aguirre, de los USA, nombrado por Bush, informa de una reunión o cena que ha tenido con el expresidente Aznar, informa al Departamento de Estado será porque es relevante para los intereses americanos. Que diga que Aznar no confía en Rajoy puede ser un chascarrillo... o no, pero para el presidente Bush, con tan buena relación con Aznar, puede serlo. También, cuando el embajador USA informa sobre el contrato del motor de una serie de helicópteros, a la que opta una empresa USA, General Electric, y se refiere a la buena disposición del presidente del gobierno de España, está cumpliendo con su obligación. Otra cosa es que ese contrato se adjudicara de modo ilegal... cosa que no ha sucedido, porque si no los competidores habrían acudido a los tribunales.
Wikileaks ofrece una serie de documentos. Quienes los distribuyen, determinados medios, están obteniendo buenos beneficios con el aumento de difusión ¿cuánto habrán pagado, a modo de donación, a la altruista organización de Assange? Porque gratis, no creo que haya sido la selección.
Por otra parte, es habitual, dentro de las funciones del embajador, mantener buenas relaciones con los medios de comunicación del país en que tiene su legación. Así, no es extraño que pueda reunirse con los directores de los medios de mayor difusión. Así obtiene información de primera mano sobre la imagen de su país en los medios y consigue, o debe conseguir, que ese medio “conozca” mejor a su país. ¿Por qué no ha aparecido ningún cable de reuniones, entrevistas, conversaciones, por ejemplo, del embajador Aguirre, de los USA, con medios españoles?
La aldea global en que la red se ha convertido, está convirtiéndonos en aldeanos, en el sentido que este término tenía en el siglo XIX. La contundencia de los documentos distribuidos por Wikileaks tienen la importancia de poner al descubierto la diplomacia de los EEUU, y de paso, la de todos los países que aparecen en los famosos cables. Asistimos al espectáculos como aldeanos del siglo XIX, estupefactos, con la boca abierta, y pensando que Wikileaks transmite un mensaje nuevo.
Sin embargo, para mí, sigue siendo un misterio la escasa o nula importancia que se le está dando al cable que tendría las claves de todos los 250.000 difundidos: “An wild wedding in Dagestan”.
Vale.

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